En la entrada del Valle Ikana hay un personaje sentado en lo alto de una alta pared. Tendremos que hablar con él llevando puesta la Capucha de Garo y entonces el personaje hará aparecer una rama a su lado.
Tendremos que engancharnos a ella con el Gancho y así podremos subir hasta ahí arriba. Después deberemos avanzar por el único camino posible y así entraremos al Cañón Ikana. Según entremos al Cañón tendremos que ir de frente y al final encontraremos un puente de madera cortado y a varios enemigos (Octrok) que salen del agua.

Tendremos que lanzar Flechas de Hielo a esos enemigos para congelarles y así podremos apoyarnos en ellos y cruzar al otro lado. Después deberemos usar el Gancho en las diferentes ramas que encontraremos por allí y así podremos subir hasta arriba del todo: un lugar en el que hay una especie de pueblo. Una vez en ese lugar debemos dirigirnos a la "Cueva del Agua de Manantial" que se encuentra al fondo del todo (para llegar a ella tendremos que subir una serie de rampas) y dentro nos encontraremos con un fantasma.

Cuando terminemos de hablar con él tendremos que tocar la Canción de la Tormenta y así haremos que el agua vuelva a fluir por el pueblo. De esta manera el Molino de Agua de una de las casas ("Casa de la Caja de Música") volverá a funcionar. Lo siguiente que tendremos que hacer es dirigirnos a la casa del molino, poner una Bombas frente a la puerta y retirarnos. Al explotar la Bombas, de la casa saldrá una niña llamada Pamela y tendremos que esperar a que se retire de la entrada.

Cuando ya esté bastante lejos tendremos que dirigirnos corriendo hacia la puerta de entrada sin que ella nos vea y así podremos entrar en la Casa de la Caja de Música. Una vez dentro de esa casa deberemos bajar al sótano, acercarnos a un armario que hay al fondo y de ahí saldrá un personaje (el padre de Pamela) atormentado por una extraña enfermedad. Sin acercarnos a él tendremos que tocar la Sonata de Curación y así le curaremos. De esta manera conseguiremos la Careta de Gibdo.