Este enemigo vive en el desierto y puede ser muy peligroso si no tienes cuidado, ya que un solo golpe puede acabar con todos tus corazones. Además, una vez que ha detectado tu presencia es muy rápido y casi imposible de esquivar, así que es muy fácil que te embista. Sin embargo, a pesar de ello, no es muy complicado de derrotar.


Lo primero que debes tener en cuenta es que no debes pisar la arena del desierto una vez que él haya hecho aparición. Para ello sube en columnas, rocas, cualquier tipo de estructura o piedras grandes. Si no pisas la arena, no detectará tu presencia.

Una vez que sabes la manera de ponerte a salvo, debes usar tus bombas. Lánzalas a la arena y en muchas ocasiones los moldoras notarán su presencia dirigiéndose hacia ellas.


Al localizarlas saltarán de la arena tragándoselas. En ese momento debes explotarla. Conforme rebajes su energía puede que el moldora se haga más cauteloso y no vaya a por todas las bombas. En ese caso explota las que ignore y vuelve a lanzar otra más cerca de él. Acabará por ir a comérsela igual que al principio.

No solo le dañarás, sino que le dejarás aturdido durante unos valiosos segundos en los que puedes acercarte para dañarle con tus mejores armas cuerpo a cuerpo. Solo debes estar atento y cuando veas que empieza a reaccionar, sal corriendo para salir de la arena.


Repite la misma operación varias veces y acabarás con ellas rápidamente. También puedes obligarle a salir fuera de la arena (pisándola) y usar flechas explosivas cuando venga a toda velocidad a por ti, es más efectivo, pero mucho más arriesgado que el primer método.
