Vas a encontrar a estos enemigos en diferentes puntos de Hyrule. Debes correr junto a él o tocarlo directamente (es una gran piedra en el suelo) y el Petrarok se levantará. El primero que encuentras está en la meseta, en un claro dentro del bosque de los espíritus (cerca de la laguna de los anfibios).


Te atacará lanzando rocas contra ti o golpeándote con sus manos de piedra si te encuentras muy cerca de él. Podrás cubrirte tras las rocas para evitar sus impactos. Desde ahí, lo mejor es que le lances una bomba y lograr que le explote junto a sus brazos. Así los destruirás y quedará unos segundos tumbado en el suelo. Aprovecha para escalar sobre él y así poder golpear su punto débil.


La mejor arma para dañarle que puedes tener al principio es el martillo de hierro que se consigue en el Santuario de Gaddai. Si se te rompe puedes usar cualquier otra arma, aunque no será tan efectiva.


Al poco tiempo te hará caer al suelo, así que vuelve a cubrirte y repite la misma estrategia de antes, lanzar una bomba a sus brazos y volver a subir.


Así conseguirás rebajar su energía rápidamente hasta terminar con él. Acércate a los restos para encontrar varios minerales, el Pedernal puede estar entre ellos (te permitirá crear fuego junto a ramas usándolo junto a un arma con filo).


Conforme vayas avanzando en la aventura, vas a encontrar más Petrarok de diferentes tamaños y tipos. A alguno podrás golpearles sin subir a ellos ya que tienen su punto débil en un lateral. Otros serán de lava o hielo, por lo que te resultará más complicado derrotarles. Usa flechas de fuego para los Glacirok (hielo) y flechas de hielo para los Magmarok (fuego) y podrás hacerlos vulnerables.

